Hoy, día 2 de Diciembre de 1985, tras un largo seguimiento, consigo entablar una larga conversación con el rey de Swing, como era familiarmente conocido por los seguidores del jazz.
Saqué mi libreta y comenzó mi ronda de preguntas y el me responde calmado, está muy tranquilo. Su rostro estaba sereno. Ya no era aquel Goodman resplandeciente que había visto en el Carnegie Hall en 1938, cuando yo aun era muy joven. Había comenzado a peder su pelo y su cara mostraba los rasgos de un hombre de avanzada edad. Tiene 74 años.
G: Benjamín David, ese es su nombre verdadero, ¿no?
BG: Es cierto, pero pronto todo el mundo comenzó a llamarme Benny, cosa que no me disgustaba.
G: Su carrera profesional, señor Goodman, comenzó cuando era muy joven y pronto se decantó por los ritmos del jazz. ¿Qué le daban estos sonidos que no conseguía encontrar en otros tipos de música?
BG: Es difícil de explicar. Quizá fuese una forma de dejarme llevar por el momento y olvidar todo lo que llevas dentro, quizá te dejas llevar por el movimiento de la gente y ver como disfrutan moviéndose al ritmo de unos simples acordes…Yo sólo se que una vez comenzada la música, todo va surgiendo y no puedes parar. Disfrutas, te mueves y no quieres que esa sensación acabe nunca.
G: ¿Cuál ha sido el momento más esplendido, el que mejor recuerda, de su carrera hasta la actualidad?
BG: Son muchos los recuerdos que han quedado en mi memoria y que difícilmente olvidaré. El primer momento que me viene a la cabeza es cuando actué con Billie Holiday en Riffin' the Scotch en los años 30, creo recordar que fue en 1934. Este hecho me llevó a actu
G: Yo estuve en esa actuación y recuerdo todas sus canciones. Pero sigamos con la entrevista, no quiero quitarle mucho más tiempo.
Ha gravado varias películas. ¿Prefiere el cine o la música?
BG: Es cierto que he grabado varias películas como Syncopation, The Powers Girl o A Song Is Born, pero el verdadero sentido de estas películas era dar a conocer la música swing a un público mucho más numeroso. La música es lo más importante para mí. Es una profesión, pero también una forma de vida que no abandonaré hasta que me queden mis últimos alientos de vida.
G: Mucha gente no conoce su faceta como clarinetista clásico. ¿Quiénes son los autores que han compuesto obras para usted?
BG: Si es verdad que la mayoría de los jóvenes sólo me ven como ese músico de swing que toca en locales, pero también e tocado la música conocida como académica. Aaron Coplan me dedicó un concierto para clarinete en torno a los años 30, Béla Bartók me compuso Los contrastes en 1940 y Malcolm Arnold, el Concierto nº 2 para Clarinete hace escasamente 11 años.
G: Me gustaría hacerle una última pregunta. ¿Quiénes han sido los mejores intérpretes de jazz que han actuado con usted?
BG: Son muchos los interpretes que han participado conmigo y puedo afirmar que todos fueron muy buenos en lo que hacían. Te puedo nombrar a algunos, como Ella Fitzgerald, Billie Holiday, Gene Krupa, Harry James, Glenn Miller, Lionel Hampton, Peggy Lee,…Pero todos son muy importantes.
G: Muchas gracias por concederme este momento, señor Goodman. ¿Volveremos a vernos?
BG: Todo está en tus manos. Si tu quieres escuchar swing, quizá este encuentro tenga lugar muy pronto. (Me despidió amablemente y salí de aquel habitáculo. Sonreía mientras yo me alejaba tarareando la canción que me había recordado durante la entrevista y que tardaría tiempo en olvidar).
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