
New York City, 1949. Son las dos y cuarto de la mañana. La atmósfera cargada del Downbeat se rinde al cálido timbre de”la primera dama de la canción” que se desliza irreverente sobre la armonía de un majestuoso piano de cola y el murmullo de tímidas conversaciones. Duke Ellington sentado a mi derecha me comentaba hace un momento la expectación de un par de mulatas al final de la barra. “…la noche es larga hermano, hay tiempo para todo pero lo primero es Ella Fitzgerald, escucharla es todo un ritual, como una religión, de la que por supuesto soy el primer devoto”.
El tintineo de copas entrechocando no parece perturbar la interpretación de Lady Ella, entregada en un completo delirio a los acordes brindados por Dizzy Gillespie, que ha olvidado su agenda por esta noche para acompañar a su gran dama. “…verles de nuevo juntos es un privilegio, Ella está más allá de cualquier categoría, cautiva mis sentidos”.
Mientras Duke me habla veo aparecer por la puerta a Cole Porter sosteniendo bajo el brazo un libro de partituras. Según me he enterado tiene mucho interés en escuchar la voz de Ella en varios temas suyos.
“Su primer número uno lo consiguió junto a la orquesta de Chick Webb en el 38, con el tema A Tisket, A Tasket, ¡nada más y nada menos que una canción de cuna!, ¿No es increíble?”. Mi acompañante se emociona gradualmente con el desarrollo del recital. No puede parar quieto, y lo peor es… ¡que yo tampoco!.
Cole se acerca descaradamente a Ella durante una pausa y le muestra una de las páginas de su libro. El murmullo del local se incrementa con un matiz entre incómodo y expectante. Ella tras una vista rápida asiente. Cole hace un gesto y surgen de la nada cuatro músicos con sus respectivas herramientas.
“…interpretan From this moment on, uno de los últimos trabajos de Cole. Su Songbook está casi terminado…”. Duke continúa ilustrándome a la vez que llama la atención de la camarera que nos tiene muy abandonados. La temperatura ha crecido de tal forma que la audiencia se suelta totalmente vislumbrando el indeseado y trágico final del show.
Ella se despide de Cole y se dirige hacia nuestra mesa entre piropos, silbidos y una gran ovación. “Necesito un vodka ya, me aburren los exaltados. Por lo que veo Duke te rodeas de nuevas caras, ¿acaso no vas a presentarnos?”. “ Por supuesto Ella, él es… ¿cómo dijiste que te llamabas amigo?”. “Todos me llaman Pató”. “¿Y que te trae por aquí encanto?”.
La voz bronca y profunda de Ella me transporta por unos instantes lejos de la mesa, fuera del local, cerca de ninguna parte. “La respuesta correcta es que no me trae por aquí”. “¿Periodista?”. “No exactamente”. “¿Crítico?”. “ Digamos que soy un amante de la buena música”. “Entonces estás en el lugar correcto cariño, somos una especie en vías de extinción”. Ella pide una botella de vodka para compartir con Duke, Cole y conmigo, y que probablemente no pasará de esta noche.
Mientras nuestros dos acompañantes están inmersos en ciertos arreglos del Songbook de Cole, Ella me habla de todo un poco. “Quien iba a decirme que estaría en esta situación hoy día, las grandes casas de discos se rifan mi voz. A veces todo esto te supera pero es importante tener gente de confianza cerca como Duke que siempre me anda aconsejando. Ahora estoy preparando temas de George Gershwin junto a Ellis Larkins que es uno de los mejores pianistas del momento. Me han propuesto aparecer en varias películas y la Columbia y la Verve están en un pulso continuo para ver con quien grabo primero. Sea lo que sea sé que al final grabaré el Songbook de Cole Porter con la Verve, tarde o temprano”.
“A veces echo la vista atrás y me veo de niña con todos mis problemas con las pandillas, en la escuela, cuando me escape de casa e incluso de un reformatorio en el que me internaron por ser una joyita de niña. También recuerdo que mi madre nunca hablaba de mi padre cuando le preguntaba por él. Nos abandonó…Pero ahora doy gracias a Dios por todo lo que tengo, un marido estupendo, Ray Brown, que además toca el contrabajo en la banda, nuestro hijo… Me estoy poniendo melosa…”.
“Mis referentes musicales fueron en un principio Louis Amstrong y las Boswell Sisters. Debuté como cantante a los dieciseis años, en 1934, en el Harlem Apollo Theater de Nueva York, ganando el concurso Amateur Night Shows con la canción Judy. He trabajado con Tiny Bradshaw, Chick Webb. Comenzé mi carrera en solitario en 1941. He cantado con The Ink Spots, Louis Jordan y The Delta Rhythm. En 1946 empecé a cantar con regularidad para los conciertos de Norman Granz Jazz at the Philharmonic, convirtiéndose Granz en mi manager. Estuve de gira con la banda de Dizzy Gillespie y adopté el bebop como parte de mi estilo. Comenzé a incluir fragmentos de scat en mis interpretaciones. Mis grabaciones de "Lady Be Good", "How High the Moon" y "Flying Home" durante 1945-1947 se hicieron muy populares y la crítica elevó mi figura como una de las primeras voces del jazz, compartiendo protagonismo, por supuesto, con Billie Holiday y Sarah Vaughan. Estoy cansada, me voy a retirar…”.
Ayudo a Ella a ponerse el abrigo y después le abro caballerosamente la puerta del coche que esperaba a la salida del club con el motor encendido. Antes de entrar, me obsequia con un beso en la frente, y con una sutil caricia en mi mejilla se despide. “Si necesitas algo ya sabes donde estamos…”.
Camino solo y algo tocado entre la 66 y la 52. No se si encontraré mi hotel, pero que más da, me sobra el tiempo…
Video: “A Tisket, A Tasket”:
http://www.youtube.com/watch?v=vfaY-HFIioY
Mientras Duke me habla veo aparecer por la puerta a Cole Porter sosteniendo bajo el brazo un libro de partituras. Según me he enterado tiene mucho interés en escuchar la voz de Ella en varios temas suyos.

“Su primer número uno lo consiguió junto a la orquesta de Chick Webb en el 38, con el tema A Tisket, A Tasket, ¡nada más y nada menos que una canción de cuna!, ¿No es increíble?”. Mi acompañante se emociona gradualmente con el desarrollo del recital. No puede parar quieto, y lo peor es… ¡que yo tampoco!.
Cole se acerca descaradamente a Ella durante una pausa y le muestra una de las páginas de su libro. El murmullo del local se incrementa con un matiz entre incómodo y expectante. Ella tras una vista rápida asiente. Cole hace un gesto y surgen de la nada cuatro músicos con sus respectivas herramientas.
“…interpretan From this moment on, uno de los últimos trabajos de Cole. Su Songbook está casi terminado…”. Duke continúa ilustrándome a la vez que llama la atención de la camarera que nos tiene muy abandonados. La temperatura ha crecido de tal forma que la audiencia se suelta totalmente vislumbrando el indeseado y trágico final del show.
Ella se despide de Cole y se dirige hacia nuestra mesa entre piropos, silbidos y una gran ovación. “Necesito un vodka ya, me aburren los exaltados. Por lo que veo Duke te rodeas de nuevas caras, ¿acaso no vas a presentarnos?”. “ Por supuesto Ella, él es… ¿cómo dijiste que te llamabas amigo?”. “Todos me llaman Pató”. “¿Y que te trae por aquí encanto?”.
La voz bronca y profunda de Ella me transporta por unos instantes lejos de la mesa, fuera del local, cerca de ninguna parte. “La respuesta correcta es que no me trae por aquí”. “¿Periodista?”. “No exactamente”. “¿Crítico?”. “ Digamos que soy un amante de la buena música”. “Entonces estás en el lugar correcto cariño, somos una especie en vías de extinción”. Ella pide una botella de vodka para compartir con Duke, Cole y conmigo, y que probablemente no pasará de esta noche.
Mientras nuestros dos acompañantes están inmersos en ciertos arreglos del Songbook de Cole, Ella me habla de todo un poco. “Quien iba a decirme que estaría en esta situación hoy día, las grandes casas de discos se rifan mi voz. A veces todo esto te supera pero es importante tener gente de confianza cerca como Duke que siempre me anda aconsejando. Ahora estoy preparando temas de George Gershwin junto a Ellis Larkins que es uno de los mejores pianistas del momento. Me han propuesto aparecer en varias películas y la Columbia y la Verve están en un pulso continuo para ver con quien grabo primero. Sea lo que sea sé que al final grabaré el Songbook de Cole Porter con la Verve, tarde o temprano”.
“A veces echo la vista atrás y me veo de niña con todos mis problemas con las pandillas, en la escuela, cuando me escape de casa e incluso de un reformatorio en el que me internaron por ser una joyita de niña. También recuerdo que mi madre nunca hablaba de mi padre cuando le preguntaba por él. Nos abandonó…Pero ahora doy gracias a Dios por todo lo que tengo, un marido estupendo, Ray Brown, que además toca el contrabajo en la banda, nuestro hijo… Me estoy poniendo melosa…”.
“Mis referentes musicales fueron en un principio Louis Amstrong y las Boswell Sisters. Debuté como cantante a los dieciseis años, en 1934, en el Harlem Apollo Theater de Nueva York, ganando el concurso Amateur Night Shows con la canción Judy. He trabajado con Tiny Bradshaw, Chick Webb. Comenzé mi carrera en solitario en 1941. He cantado con The Ink Spots, Louis Jordan y The Delta Rhythm. En 1946 empecé a cantar con regularidad para los conciertos de Norman Granz Jazz at the Philharmonic, convirtiéndose Granz en mi manager. Estuve de gira con la banda de Dizzy Gillespie y adopté el bebop como parte de mi estilo. Comenzé a incluir fragmentos de scat en mis interpretaciones. Mis grabaciones de "Lady Be Good", "How High the Moon" y "Flying Home" durante 1945-1947 se hicieron muy populares y la crítica elevó mi figura como una de las primeras voces del jazz, compartiendo protagonismo, por supuesto, con Billie Holiday y Sarah Vaughan. Estoy cansada, me voy a retirar…”.
Ayudo a Ella a ponerse el abrigo y después le abro caballerosamente la puerta del coche que esperaba a la salida del club con el motor encendido. Antes de entrar, me obsequia con un beso en la frente, y con una sutil caricia en mi mejilla se despide. “Si necesitas algo ya sabes donde estamos…”.
Camino solo y algo tocado entre la 66 y la 52. No se si encontraré mi hotel, pero que más da, me sobra el tiempo…
Video: “A Tisket, A Tasket”:
http://www.youtube.com/watch?v=vfaY-HFIioY
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